Un servicio que parece caminar en la cuerda floja
La Estación Médica Rojas Jiménez en San Borja, con una calificación de apenas 2.6 estrellas, ha generado múltiples quejas y opiniones negativas por parte de sus usuarios. La percepción general indica que la atención y los servicios ofrecen una experiencia bastante precaria, poniendo en evidencia varias falencias operativas y humanas que parecen poner en jaque la calidad del cuidado de salud en un centro comunitario que debería ir más allá de las limitaciones.
Desde dificultades para comunicarse por teléfono, hasta largos tiempos de espera y trato poco empatético, los usuarios coinciden en que la experiencia en sus instalaciones dista mucho de ser adecuada. La clasificación de las instalaciones y servicios es básica, con accesibilidad limitada, y una planificación que sugiere que es preferible concertar las citas con anticipación, en un intento por mitigar los problemas que parecen persistir.
Malestar y descontento en echo permanente
Numerosos relatos dejan en evidencia un estado de insatisfacción que va más allá de un simple mal día. La atención en recepción se califica como desagradable, poco empática e incluso burlona en algunos casos, con personas mayores y madres con bebés enfrentando actitudes intimidantes o indiferentes. La sensación de ser atendido con desgano, sin una mínima disposición al servicio, se refleja en frases como:
"Se entiende que sean pocos, pero no todos tenemos 4 horas disponibles en las mañanas."
Más allá del poco personal, la calidad humana y la sensibilidad parecen ser ausentes en muchas de las interacciones, generando frustración en quienes necesitan atención médica, especialmente en casos de urgencia o con menores de edad.
Infraestructura y accesibilidad, un punto negro
La infraestructura del centro también ha sido objeto de críticas. La falta de un ascensor en la unidad de oftalmología, que obliga a pacientes con movilidad reducida o adultos mayores a subir al tercer piso por escaleras, representa una grave falencia en accesibilidad universal.
Uno de los testimonios afirma:
"No hay ascensor y las consultas son en el 3er piso, por mi no hay problema, pero pienso en las personas que lo requieren, adultos mayores o con movilidad reducida."
Este hecho no solo refleja una pobre planificación en infraestructura, sino también una carencia en la sensibilidad para atender a todos los usuarios en igualdad de condiciones. La atención en la farmacia, donde aseguran se suministrarán lentes gratis, contrasta con las deficiencias en otros aspectos, pero tampoco logra compensar la mala fama en trato y gestión.
La esperanza en la atención especializada
Pese a los contratiempos, algunos casos muestran que no todo está perdido: la atención de ciertos profesionales en áreas específicas, como la oftalmología, ha sido destacada por algunos pacientes. En particular, un usuario comenta que fue atendido por una funcionaria "estupenda, agradable y comprometida", aunque lamenta que la atención general continúe en crisis.
Este contraste sugiere que, con mayores recursos, personal motivado y una mejor organización, el centro podría revertir al menos parcialmente la percepción negativa y ofrecer un servicio digno y eficiente para una comunidad que claramente requiere de una atención de calidad y accesible.